Visita a Saint-Malo, Cancale y Pointe du Grouin

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Recorrido entre el este de la bahía del Mont-Saint Michel y la punta oeste de la costa esmeralda, al norte de la Bretaña

Después de visitar por la mañana el Mont-Saint-Michel, decidimos que por la tarde visitaríamos Saint-Malo, así que tomamos la ruta que bordea la bahía del Mont-Saint Michel en dirección a Cancale, donde teníamos pensado parar y comer marisco en alguno de los restaurantes del puerto.

Este es un recorrido curioso por lo plano que es esta zona y por las peculiaridades que tiene. En esta bahía se producen las más grandes mareas de Europa, en las que se llegan alcanzar 16 metros de amplitud de marea. Debido a la poca profundidad de sus aguas, las playas llegan a alcanzar una diferencia de 10 kilómetros de ancho entre la marea alta y baja. Esta peculiaridad permite que se puedan cultivar, una gran cantidad de moluscos y ostras. Todos los pueblos costeros viven prácticamente del cultivo de los moluscos y de la pesca.

 Cancale y la Punta de Grouin 

Vista de Cancale – 1841

Vista de Cancale – 1842

Vista isla de Landes – 1843

Vista isla de Landes – 1844

Punta de Grouin – 1846

Punta de Grouin – 1846

Paramos en el puerto de las Haules, donde abundan una buena cantidad de buenos restaurantes donde se pueden degustar las ostras que se cultivan en esta zona. Comimos en uno de ellos, pero no comimos ostras, por el motivo de que un día nos sentaron mal y desde entonces evitamos comerlas. Lo que si comimos es un buen plato de un combinado de diferentes clases de marisco que nos sentó de fábula.

Después de comer nos dimos un paseo por el puerto, en el que pudimos comprobar que su principal fuente económica es el cultivo de las ostras, ya que cuando baja la marea se puede descubrir una inmensa cantidad de bateas en la que los ostricultores provistos de sus cestos se lanzan a la recolección del apreciado fruto de la mar. En el puerto junto al faro normalmente se encuentra un mercadillo de ostras, en la que se pueden adquirir recién recogidas a unos precios muy interesantes. Aparte de las ostras, otra de las fuentes de pesca son las gambas y las arañas de mar. Desde Cancale se ve una preciosa vista de la bahía, en el que su paisaje es totalmente llano, en el que al fondo destaca la silueta del Mont-Saint-Michel.

Después del precioso paseo por el puerto, seguimos la ruta de la costa que nos llevo hasta la punta de Grouin. Esta es la punta costera entre la bahía del Mont-Saint-Michel y la costa Esmeralda de Saint-Malo. Desde este punto se pueden apreciar esplendidas panorámicas de las dos zonas costeras. Justo enfrente, mirando a la bahía del Mont-Saint-Michel, podemos ver la isla de Landes, que la llaman así porque recuerda a la forma de una espalda de un dinosaurio. Esta isla está protegida y por lo que no está permitido acceder a ella, dado que es una reserva importante de aves migratorias. Principalmente se ven Cormoranes grandes, pero también otro tipo de aves. La punta de Grouin es un perfecto mirador para observar las aves de esta isla. Según se dice en esta zona de la punta de Grouin y de la isla de Landes, que algunas veces se han visto delfines. Nosotros no tuvimos esta suerte.

 Saint-Malo 

Vista puerta Saint-Vincent – 1869

Puerta de Saint-Vincent- 1852

Vista catedral de Saint-Vincent – 1854

Plaza Saint-Malo – 1855

Entrada puerto Saint-Malo – 1865

El centro amurallado de Saint-Malo, es una de las principales atracciones turísticas del Norte de la Bretaña, en la que en pleno verano reciben una gran cantidad de turistas. Por suerte que la visitamos a mediados de junio y eran más de las cinco de la tarde, en la que la gran afluencia de turistas era escasa, esto nos permitió disfrutarlo con mucha tranquilidad.

Según la información que he recabado, Saint-Malo se fundó en siglo VI, tomando el nombre de un monje galo llamado Mac Low, que llego a ser obispo de Alep, una antigua ciudad que existía en donde actualmente está asentada la ciudad moderna de Saint-Malo. En el siglo XIII, los habitantes de Saint-Malo (Malouins) se dedicaban a piratear a todos los barcos enemigos que rondaban por la zona. En el año 1308 se declararon independientes, hasta que en el periodo 1395-1475, se unieron al rey Carlos VI de Francia que les otorgo las franquicias portuarias.

Para mantener las franquicias portuarias, los duques de la Bretaña construyeron un castillo y el pueblo de Saint-Malo fue creciendo en el entorno de la catedral, que fue parcialmente quemada en año 1661. Después de su reconstrucción Saint-Malo, vivió una larga época de gran prosperidad, gracias a que sus flotas comerciaban en las Américas y en África, sobre todo en los siglos XVII y XVIII. En el siglo XVIII, potenciaron la pesca, pescando en Terranova, que les ayudo a potenciar y a desarrollar su puerto.

En el año 1944, en la segunda guerra mundial, se realizaron grandes combates en el puerto que devastaron el puerto y la ciudad amurallada de intramuros, en la que quedo destruida una gran parte de ella. Después de la segunda guerra mundial, se reconstruyó toda de nuevo manteniendo la misma estética de la antigua ciudad. El 26 de octubre de 1967, la ciudad amurallada de Saint-Malo se fusiono conjuntamente con los pueblos colindantes de San Servan y Parame Rothéneuf, formando la gran ciudad que es actualmente Saint-Malo.

El centro histórico de intramuros, no deja de ser una ciudad pensada en su totalidad para complacer a una gran cantidad de turistas que les visitan, en la que abundan una gran cantidad de tiendas, bares, restaurantes… La catedral de Saint-Vincent, fue construida en el siglo XII, actualmente es una mezcla de diferentes estilos góticos y románicos al ser reconstruida en varias ocasiones.

El que si recomiendo es dar un paseo por la parte alta de las murallas que rodean por completo la zona histórica de intramuros, donde podremos disfrutar de unas panorámicas espectaculares de la costa, el puerto y el casco antiguo de la ciudad de intramuros. Divisando también los fuertes Nacionales de Conchée y Petit Bé. Es de destacar en las murallas, las puertas de La Grand’Porte, la Porte-Saint-Vincent y la Porte-Saint-Tomas, así también los bastiones de Saint-Louis, Saint-Philippe y el de La-Hollande.

Después de tres horas visitando Saint-Malo, nos dio la sensación de que aun nos faltaban algunas cosas más para visitar, pero ya no disponíamos de más tiempo, ya que teníamos una cena en Planguenoual, con los propietarios del apartamento alquilado, durante nuestra estancia en la Bretaña Norte.

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