Ronda, una ciudad espectacular

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Visita a una de las ciudades más bonitas de Andalucía la cual conserva una gran cantidad de monumentos, rincones y paisajes preciosos que hacen de Ronda sea realmente especial.


En nuestra estancia por la provincia de Málaga no podíamos dejar de visitar Ronda, una ciudad que ya conocíamos por haberla visitado hace más de treinta y cinco años. La verdad es que la recordamos por la imagen del Puente Nuevo y el tajo del rio Guadalevín, pero por pocas cosas más.

Nos hacía mucha ilusión volverla a visitar, así que nos levantamos pronto por la mañana ya que teníamos que recorrer 140 km, desde nuestro hotel en Torre del Mar, para poder dedicar todo el día a visitar Ronda. Llegamos que debían ser las diez y media de la mañana, la hora punta en la que se acumula una gran cantidad de autobuses repletos de turistas, ya que Ronda es una de las ciudades más visitadas de Andalucía.

Después de aparcar el coche en el aparcamiento de la Avda. Martínez Astein y cruzar buena parte de la ciudad más moderna de Ronda, llegamos a la plaza de toros de la Maestranza. Justo enfrente se encuentra ubicada la Oficina de Turismo de Ronda, donde nos proporcionaron un plano de la ciudad y nos informaron de los principales monumentos y museos que podíamos visitar. Desde allí empezamos nuestra visita a la ciudad histórica.

 Núcleo histórico de Ronda 

Mirador de los Reyes Católicos – 2884

Puente Nuevo – 2891

Tajo de Ronda – 2895

El núcleo urbano de Ronda está situado a lo alto de un acantilado de la serranía de Ronda. Una ciudad que está partida por la mitad por un tajo o desfiladero de más de 150 metros de profundidad, en el que transcurre el rio Guadalevín. En la parte norte del tajo, se extiende la ciudad más moderna y en su parte sur el núcleo histórico, que está declarado Bien de Interés Cultural.

Existen tres puentes para cruzar el tajo que unen los dos núcleos, el Puente Árabe o Puente de San Miguel, el Puente Viejo y el más representativo de los tres el Puente Nuevo. Una maravillosa obra de ingeniería construida entre los años 1751 al 1793, que une los dos núcleos en la parte más profunda de la garganta, a 98 metros de altura y una longitud de 70 metros.

Empezamos el recorrido por el Paseo de Blas Infante, que queda cerca de la plaza de toros, donde se encuentra un parque con el impresionante mirador de los Reyes Católicos. Desde este mirador se pueden ver unas preciosas vistas del valle de la serranía donde transcurre el rio Guadalevín. Siguiendo el acantilado hacia el sur, bordeando el Parador Nacional de Turismo podemos ver unas preciosas vistas del núcleo histórico de Ronda y del Puente Nuevo que cruza el tajo.

Desde lo alto del Puente Nuevo no puedes perderte las preciosas vistas que se pueden ver, tanto en la vertiente este del tajo con sus casas colgadas sobre él y los jardines de Cuenca, como en su vertiente oeste en el que se puede observar la inmensidad del valle del Guadalevín y los acantilados con sus casas colgadas que lo bordean. Unas vistas espectaculares que yo siempre voy a recordar, de un precioso día soleado de primavera.

Una vez cruzado el puente, entramos en el entramado de callejuelas muy bien conservadas, que mantienen una estética común, con edificios pintados de color blanco decorados con plantas y flores. Todas las ventanas están protegidas por rejas y los portales son de grandes dimensiones. En esta zona se encuentran la mayor parte de palacios, monumentos y museos de Ronda.

Entre los más importantes, la Iglesia de Santa María la Mayor, situada en plaza de la Duquesa de Parcent, la cual se construyó sobre una antigua basílica paleocristiana del siglo V d. c. y que posteriormente durante el dominio islámico se transformó en mezquita. De ella se conserva un arco Mihrab y un trozo de muro con decoración ataurique, que queda oculto detrás del altar del sagrario de la actual iglesia. Fue en el año 1485, tras la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos, cuando se iniciaron las obras para levantar el actual templo católico. Estas obras duraron casi dos siglos, ya que terminaron a finales del siglo XVII. De la iglesia cabe destacar la zona que conserva el estilo renacentista y el coro de dos pisos realizado en madera de nogal y cedro.

En la misma plaza de la Duquesa de Parcent, encontramos el edificio del Ayuntamiento de la ciudad, que fue construido en el año 1743 para albergar un cuartel militar. El edificio es de tres plantas y sótanos. Las dos plantas superiores recorren en toda la fachada una arquería superpuesta. En su interior cabe destacar en el salón de plenos, un artesanado de estilo mudéjar. Siguiendo en la misma plaza se encuentran también los edificios del Convento de Santa Isabel y la Iglesia de Santa María Auxiliadora.

Siguiendo la ruta por la calle Armiñán, llegamos a la Iglesia del Espíritu Santo que queda adosada a las murallas árabes, construida a finales del siglo XV por orden de los Reyes Católicos. Continuando por las callejuelas encontramos la Puerta de Almocábar, la puerta sur de entrada a la medina árabe construida en siglo XIII y reconstruida en la época de Carlos V. Antiguamente a la puerta se le llamaban “Al-maqabir”, cementerio, por estar cerca de una necrópolis que estaba fuera en extramuros. Vale la pena realizar un paseo por las murallas del Carmen y llegar hasta los antiguos Baños Árabes y el puente de San Miguel.

 Bajada al fondo del Tajo 

Vista del Puente Nuevo – 2905

Vista de Ronda – 2911

Restos muralla árabe – 2909

Una de las ilusiones que teníamos era ver el tajo y el Puente Nuevo desde de abajo, dado que teníamos una fotografía antigua de cuando estuvimos en Ronda hace ya más de treinta y cinco años. Esta era la imagen más clara que recordábamos, así que nos animamos a emprender una pequeña excursión para descender el acantilado y bajar al fondo del tajo.

En la plaza María Auxiliadora, parte un camino que desciende por el acantilado hasta llegar al fondo del tajo por debajo del Puente Nuevo. Vale mucho la pena realizar esta excursión, que no representa ninguna dificultad, ya que las panorámicas que se pueden ver son de una gran belleza.

Por el camino pudimos visitar los restos de las antiguas puertas del Arco del Cristo o de los Molinos y la del Viento, que pertenecían a las antiguas murallas árabes. Desde abajo la perspectiva del Puente Nuevo y las casas que bordean el acantilado es impresionante. Después de descansar y tomar el sol un buen rato, compartiendo un prado con unos caballos que pastaban por allí. Emprendimos el mismo camino de subida por el que habíamos bajado.

Una vez de vuelta a la plaza María Auxiliadora decidimos comer alguna cosa y descansar, para ello nos sentamos un buen rato en una terraza de la Plaza Duquesa de Parcent, para coger fuerzas para continuar por la tarde visitando el resto de Ronda.

 Palacio de Mondragón y Museo de Ronda 

Patio morisco, Palacio de Mondragón – 2952

Patio morisco, Palacio de Mondragón – 2949

Patio castellano, Palacio de Mondragón – 2948

Este es uno de los palacios que no debes perderte, ya que encierra unos contenidos muy interesantes, entre ellos su historia ya que según se dice fue residencia del rey Abbel Malik o Abomelic, hijo del sultán de Marruecos Abul Asan. A la muerte de este rey, el reino de Ronda pasó a depender de Granada. Se dice también que el último gobernador musulmán Hamet el Zegrí también residió en este palacio. No se tienen demasiados estudios de aquella época, pero lo que sí parece cierto es que las dependencias del palacio árabe se articulaban alrededor de un patio más cercano al tajo.

Fue en la época cristiana que se produjeron las obras más importantes, tras la conquista de Ronda por los Reyes Católicos, en el que era común repartir las casas en grupos de dos o tres, se amplió el palacio. Por esa razón al añadir dos cuerpos de casas más se articuló en torno a los patios, en el que conviven tres estilos arquitectónicos, el Mudéjar representado por el patio que fue la zona morisca. El Patio Castellano porticado, de vigas de madera que representa la adicción del volumen levantado en el siglo XVII y por último el patio de la entrada, con sus particulares arcos rojos construidos en la reforma que se realizó juntamente con la fachada principal en el siglo XVIII. Es de destacar en el salón noble del palacio el precioso artesanado mudéjar.

Actualmente el Palacio de Mondragón, alberga el Museo de Ronda que presenta una preciosa exposición histórico-arqueológica, que está repartida en las diferentes estancias del palacio. El museo aporta diferentes colecciones arqueológicas de la existencia del hombre y sus costumbres en la Serranía de Ronda. Un museo muy didáctico que merece la pena dedicarle una buena visita.

 Visita a la Casa de Juan Bosco 

Salón de la casa de Juan Bosco – 2954

Casa de Juan Bosco – 2955

Vista de la Terraza, Casa de Juan Bosco – 2964

La última visita la realizamos a un palacete de estilo modernista, situado en un punto muy estratégico de la cornisa del tajo de ronda, muy cerca del Puente Nuevo. Fue construido en siglo XX por la familia Granadinos, en el que posteriormente lo cedieron en últimas voluntades a la orden de los Salesianos. Estos lo utilizaron como casa de reposo para los sacerdotes ancianos y enfermos de su congregación.

Se puede visitar algunas estancias de la parte baja del palacete, en el que es de destacar una colección muy completa de cerámicas regionales y en el salón los tapices del siglo XIX con el mobiliario de nogal.

La más interesante de la visita son los jardines que conserva una preciosa terraza decorada con azulejería de evocación nazarí, situado en un marco inmejorable con vistas a la serranía, al tajo y al Puente Nuevo de Ronda. Tan solo por este hecho vale mucho la pena visitar este palacete.

Como último nos quedaba visitar la plaza de toros de la Maestranza, pero por nuestros valores anti-taurinos y nuestra adversidad a las corridas de toros, dejamos de visitarla.

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