Visita al castillo de La Rochepot y Nolay en la Borgoña

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Entre acantilados, bosques y valles con grandes extensiones de viñedos, se encuentran las Hautes-Côtes de Beaune, un lugar encantador que no te deja indiferente.

Uno de los castillos que no nos podíamos perder de visitar en nuestra estancia a finales de agosto a la Borgoña, era el Castillo de La Rochepot, en el que últimamente ha sido reabierto al público, después de un cambio de su propiedad y de unas remodelaciones que han realizado los nuevos propietarios. También, aprovechando que el pueblo de Nolay queda muy cerca del castillo, visitar el casco antiguo de este precioso pueblo de las Hautes-Côtes de Beaune. Así que una mañana muy calurosa, nos animamos a realizar los pocos kilómetros que separan Saint Jean Veaux, pueblo donde estábamos hospedados en casa de unos familiares, al Castillo de La Rochepot.

 Castillo de la Rochepot 

Vista del castillo de La Rochepot

Vista torre Marlot

Puente levadizo fortaleza – 6825

Patio interior castillo 

Torre Marlot

El castillo de la Rochepot es un icono emblemático para La Borgoña, dado que está considerado monumento nacional. Este edificio fue reconstruido, después de ser destruido en la revolución francesa en el 1789, por el arquitecto Charles Suisse, que siguió el estilo neogótico de la borgoña con sus tejados de azulejos policromados de colores. Este castillo perteneció a la familia del presidente de la república Sandi Carnot, que fueron los que encargaron su reconstrucción.

Justo antes de llegar al pueblo de La Rochepot, desde la carretera pudimos divisar una preciosa vista del castillo, la impresión que tuve es que la visita prometía, ya que la imagen externa del castillo que vimos, con sus torres de estilo gótico, es realmente espectacular. Atravesamos el pueblo y por una estrecha carretera que nos condujo al alto de una colina, hasta llegar al aparcamiento destinado para las vistas al castillo. Después de un pequeño paseo por el bosque que rodea el castillo, llegamos al puente levadizo que proporciona la entrada al recinto fortificado. Una vez cruzado este puente nos encontramos con otro puente levadizo que da la entrada a la puerta del castillo.

Para poderlo visitar el precio de la entrada es de 8 euros, en la que te proporcionan un panfleto con la información en francés, a continuación puedes acceder al patio interior del castillo. Este patio está rodeado por tres edificios diferenciados y en el centro del patio se encuentra un pozo decorado con una preciosa estructura de hierro forjado.

El recorrido empieza por la iglesia que es un edificio del siglo XIII, que fue destruida en el periodo de la revolución francesa y que entre los años 1899 al 1901, fue reconstruida. La iglesia contiene una exposición de fotografías de la época de la reconstrucción del castillo, que explica los diferentes trabajos que se realizaron.

Saliendo otra vez al patio, el recorrido sigue por la zona de la vivienda accediendo primero a la sala de armas, construida en dos niveles donde podemos ver diferentes armaduras y lanzas de la época medieval. Sigue por la cocina que fue rehabilitada a principios del siglo XX, en el periodo de la reconstrucción del castillo. Podemos apreciar en el centro un gran horno de fundición de hierro y una exposición considerable de utensilios y ollas de cobre. Desde la cocina, se accede al comedor que es una gran sala rectangular de más de 100 metros cuadrados, en el que en cada punta de la sala existe una gran chimenea, cada una es de diferente estilo, la sala esta engalanada con escudos, tapices y cuadros y los muebles son del principio del siglo XX.

El recorrido, continua por el patio donde hay un porche, en el que debajo se encuentra un gran horno, donde antiguamente cocían el pan. Desde este punto se accede a la torre Marlot que está en la parte oeste del castillo. Esta torre tiene varias plantas en la que alberga diferentes salas y habitaciones. En la primera habitación encontramos una cama de nogal decorada con un palio que es del estilo de Louis XIII. En otro nivel, podemos observar otra habitación de ambiente medieval, presidida por una chimenea decorada de colores vivos. Finalmente, en la parte más alta, esta la habitación china, que fue un regalo que le hizo la emperatriz Tseu Hi a Sadi Carnot, que en aquellos tiempos era ministro de obras públicas, antes de ser presidente de la república. La habitación está decorada al estilo chino, presidido por una estatua de Buda, con una gran chimenea y una cama de color roja, decorada con motivos y dibujos chinos.

En el alto de esta torre, hay una salida a la parte alta de la muralla del castillo, en el que podemos observar los tejados de azulejos de colores y una vista del patio del castillo. Actualmente están realizando obras para poder rehabilitar otras zonas del castillo para que también se puedan visitar.

Después de la grata visita al castillo de la Rochepot, nos dirigimos a Nolay que queda a muy pocos kilómetros de donde estábamos.

 Nolay 

Vista plaza de Nolay – 6872

Les Halles de Nolay – 6874

Casa de madera entramada -687

Les Halles de Nolay – 6875

Detalle casa de madera – 6883

Detalle de Les Halles – 6877

Nolay, tiene un núcleo histórico medieval de gran valor. El monumento más importante de la población es “Les Halles” que es un mercado, que data del siglo XVI y clasificado como monumento histórico. Les Halles, es una estructura de columnas de madera y un tejado de pizarra, que está situado en el centro de la plaza de su mismo nombre. También es de destacar la iglesia Saint Martin y su campanario gótico de 38 metros de alto. Recorriendo las calles estrechas descubres rincones muy bonitos con casas de madera entramada, que son del siglo XVI. Es de destacar que muchos comercios mantienen el aire y decoración medieval, que dan una gran encanto al pueblo.

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