Cuatro pueblos preciosos de la Vall de Camprodón

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Pequeña escapada realizada el día de Todos los Santos, para visitar unos de los cuatro pueblos más bonitos de la Vall de Camprodón: Espinavell, La Roca de Pelancà, Camprodón y Beget.


El día uno de noviembre aprovechando que hacia un día soleado y precioso de otoño, decidimos realizar una escapada a la Vall de Camprodón, básicamente para visitar dos pueblos que mucha gente nos había recomendado visitar y que no conocíamos, uno es Roca de Pelancà y el otro Espinavell. Dos pueblos en los que estos últimos años los han ido arreglando y reformando y que actualmente presentan un aspecto precioso, digno de perderse unas horas por los rincones que ofrecen cada uno de ellos como veremos.

Camprodón y Beget son para nosotros un montón de recuerdos de las muchas veces que habíamos decidido pasar el fin de semana en la Vall de Camprodón, sobre todo en la época de los años ochenta al noventa, cuando teníamos una autocaravana y vivíamos en Barcelona.

En las múltiples excursiones que hacíamos por el valle, Camprodón era nuestro sitio de referencia para pasar la noche. Aparcábamos la autocaravana en el Passeig de Maristany y si era verano después de cenar disfrutábamos del ambiente que siempre tiene Camprodón y en invierno acostumbrábamos a ir al cine del pueblo que siempre hacían alguna película interesante. En Beget habíamos estado también muchas veces e incluso habíamos pasado alguna noche allí aparcados. En aquella época no era tan conocido como lo es ahora, ni presentaba el precioso aspecto que tiene ahora.

La Vall de Camprodón tiene unos paisajes espectaculares y otros pueblos que también vale pena conocer, tales como Setcases, Tregurà, Vilallonga de Ter, Llanars, Sant Pau de Segúrias y Molló. Donde si os gusta hacer senderismo o esquiar es un lugar ideal para disfrutar de ello.

 Espinavell 

C/ d’Ença, Espinavell – 1758

Mare de Déu de las Neus, Espinavell – 1760

Espinavell – 1775

Se encuentra a unos doce kilómetros de Camprodón, cogiendo la carretera que lleva a Coll d’Ares, una vez pasado Molló a unos tres kilómetros se encuentra el cruce que lleva a Espinavell. Este núcleo está anexionado al municipio de Molló.

Espinavell, está situado de forma escalonada a la vertiente del Coll de Pregón en el lado izquierdo del rio Ritort. El casco urbano situado 1350 metros sobre el nivel del mar, lo componen cuatro calles con pronunciadas pendientes, que en algún caso llegan al 20 % de desnivel. Subir hasta lo alto de la calle d’Amunt es un buen ejercicio para perder alguna caloría. Desde este punto salen varias rutas de senderismo para ir al Coll de Pregón, La Presta (Francia), Setcasses…

Las casas de población se agrupan al entorno de la Iglesia de Mare de Déu de las Neus, construida en siglo XVII, con bonito campanario cuadrado. Es un pueblo que mantiene la estética rústica de la zona pirenaica, con algunas casas rehabilitadas y alguna de nueva.

Dimos un paseo rodeando el pueblo por su parte alta donde pudimos disfrutar de unas vistas preciosas.

 La Roca de Pelancà o simplemente La Roca 

La Roca de Pelancà – 1891

Plaça de La Roca de Pelancà -1892

c/ Túnel, La Roca de Pelancà – 1895

El núcleo de la Roca de Pelancà está situado a 3 kilómetros de Camprodón en dirección a Setcases, en la vertiente de un peñasco que preside la desembocadura de la riera de la Abella con el rio Ter, entre las poblaciones de Llanars y Vilallonga de Ter. Este pueblo siempre que pasábamos por Llanars decíamos algún día tenemos que visitarlo, pero nunca encontramos el momento oportuno para visitarlo. O sea, que no lo conocíamos y la verdad es que nos llevamos una gran sorpresa de lo precioso que es.

Antiguamente existía un pequeño castillo del que prácticamente ya no queda nada, excepto algún muro. Se conserva la iglesia de la Pietat, de la que se tienen noticias del año 1061, que esta adosada por su parte norte al peñasco, es de estilo románico de una sola nave que está cubierta con vuelta de cañón. La fachada de poniente formaba parte del muro del castillo. La fachada principal presenta un campanario de un solo agujero, que hace presagiar que fue construida con posteridad.

El recorrido por el núcleo de La Roca es muy ameno y divertido ya que se recorren callejuelas, caminos y algún túnel que van subiendo y bajando por la vertiente del peñasco, en el que se encuentran rincones de una gran belleza. Algunas casas del casco urbano se han rehabilitado y otras son de construcción actual que mantienen la estética rústica medieval.

 Camprodón 

Camprodón – 1918

Riu Ritort, Camprodón – 1921

Passeig Maristany, Camprodón – 1909

La población de Camprodón se encuentra a unos ciento veinte kilómetros desde Barcelona. Pertenece a la comarca del Ripollès. Esta población es la de mayor en número de habitantes del valle, con dos mil cuatrocientos habitantes aproximadamente, contando con los pueblos muy pequeños de su alrededor que están anexionados a su municipio. Entre ellos Beget.

En el centro del casco urbano de Camprodón confluyen dos ríos que forman parte de su pintoresca atracción, el Ter y el Ritort, que se unen justo antes de cruzar el rincón más emblemático de Camprodón que es el Pont Nou. Este puente fue construido en siglo XII, aunque se rehízo en siglo XIV para dar paso a los carros y caballos que iban a la Cerdanya. El puente es espectacular con su gran arco donde es cruzado por el rio Ter. En la parte superior del puente recorre el camino herrado de piedra que forma dos pendientes una larga y otra más corta, que se unen en el vértice superior del arco. La pendiente más corta desemboca en una torre fortificada de defensa, donde se encuentra el antiguo Portal de Cerdenya, paso obligado para acceder a la Cerdanya y al recinto amurallado que tenía antiguamente el Castillo de Camprodón. El puente está declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

El Passeig Maristany, que ya lo he mencionado en la introducción es otro de los lugares emblemáticos de Camprodón, donde se instalaron las primeras familias pudientes procedentes de Barcelona para disfrutar de sus estancias veraniegas a principios del siglo XX. El paseo fue promovido por Francecs Carles Maristany.

El paseo tiene una anchura de unos treinta cuatro metros de ancho disponiendo en la parte central de una zona peatonal con césped de 20 metros de ancho, bordeada por cada lado con unos árboles monumentales, intercalados entre Hayas, Plataneros y Castañeros. El día que estuvimos estos árboles estaban en plena caída de las hojas y con unos colores ocres otoñales espectaculares. A cada lado de la calzada podemos admirar unas mansiones impresionantes, que mantienen los sucesores de las primeras familias de veraneantes que se instalaron en Camprodón. El paseo está catalogado en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico.

Otro de los paseos preciosos de Camprodón es el Passeig de la Font Nova muy parecido al Passeig Maristany, pero con dimensiones mucho más reducidas. El paseo bordea el río Ritort, empezando en calle Sant Antoni hasta llegar a carretera de Coll d’Ares donde se encuentra la Font Nova, que está dedicada al Dr. Robert.

El Monastir de Sant Pere es otro de los monumentos importantes de Camprodón, del cual solo se conserva la Iglesia románica construida en el siglo XII. El monasterio benedictino se estableció a mediados del siglo X en una antigua iglesia románica del año 904, promovido por Guifré II de Besalú, nieto de Guifré el Pilos. Este monasterio llega a ser el tercero más importante del Ripollès, pero en siglo XVIII desapareció por la desamortización de Mendizábal.

La iglesia románica con reminiscencias circenses que se conserva actualmente, presenta una planta en cruz latina con cinco ábsides cuadrados. El campanario se alza sobre la cúpula octagonal de la cruz presentando una torre cuadrada de dos pisos. No pudimos entrar pero por lo que he leído el interior presenta una decoración muy austera.

Otros de los monumentos interesantes de Camprodón son la Iglesia de Santa María y el Museo Isaac Albéniz, dedicado al destacado compositor nacido en esta localidad en el año 1860, de reconocimiento internacional. Nunca hemos llegado a visitar este museo, espero en la próxima visita a Camprodón poderlo visitar.

 Beget 

Església de Sant Cristòfol, Beget – 2450

Beget – 2439

Beget – 2443

Las fotografías que presento en este reportaje están tomadas en agosto en otra escapada que hicimos a la Alta Garrotxa en la que desde Montagut y Oix fuimos a parar a Beget. Nos hizo gracia porque hacía muchos años que no habíamos vuelto a visitarlo. Beget ha cambiado muchísimo de tal como lo conocíamos, hablo de los años entre el 1980 al 1990. En aquella época Beget no era tan conocido turísticamente, ni presentaba un aspecto tan bonito y arreglado como ahora, todo y que a nosotros nos encantaba visitarlo. Tenía algo especial.

El núcleo de Beget actualmente está anexionado al municipio de Camprodón y según indican tiene censados 27 habitantes, supongo que en época veraniega y fines de semana largos debe residir más gente, ya que muchas casas que se han arreglado son segundas viviendas. El núcleo lo forman tres barrios muy pequeños cruzados por dos arroyos, que están conectados por dos puentes medievales. Las calles y callejuelas están todas empedradas, en la que juntamente con la mayoría de casas que se han rehabilitado se ha mantenido una estética que convierte el pueblo en una uniformidad de estilo medieval pintoresco, no muy lejana a la que podía tener antiguamente.

El monumento más importante es la Iglesia románica de Sant Cristòfol, que preside el pueblo. Está declarado Bien Cultural de Interés Nacional, fue construida en siglo XII, aprovechando elementos de una antigua construcción del siglo X y XI. La iglesia es de una nave, cubierta con vuelta de cañón apuntado. En la zona del presbiterio se extienden dos pequeñas capillas, seguido por un ábside semicircular. A uno de los lados está adosado un campanario de estilo románico lombardo de planta cuadrada con cuatro pisos de alto. En el interior se conservan tres piezas de gran valor, una talla del Cristo del siglo XII de unos dos metros de alto, una imagen de la Virgen de la Salud de alabastro del siglo XIV y una gran Pila Bautismal del siglo XII.

Después de la visita al pueblo para refrescarnos del calor que hacia aquel día, decidimos bajar hasta la riera para darnos un pequeño baño y de paso hacer alguna fotografía de su entorno natural.

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