Visita al Monasterio de Santa María de Ripoll

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Uno de los monasterios más antiguos e influyentes de la península ibérica de aquella época. Su historia nos indica que en él se engendró los primeros orígenes de la Catalunya actual.


Hacía mucho tiempo que teníamos en mente hacer una visita al Monasterio de Ripoll, siempre que íbamos o pasábamos por Ripoll lo decíamos, dado que queda muy cerca de la ciudad de Vic en la que residimos. La verdad que la visita nos gusto muchísimo ya que conocer la historia de nuestros antepasados y de cómo se configuró la Catalunya actual es siempre enriquecedor.

 La historia 

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Monasterio de Santa María de Ripoll – 1835

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Tumba de Guifré el Pilós – 1872

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Plaça del Monestir – 1886

Esta empezó en el año 879, en la que Guifré el Pilós (Wilfredo el Velloso) conquistó a los musulmanes las tierras que comprendían los valles de la plana de Vic, el Lluçanès, el Moianes, las Guillaries y el Ripollès, que eran tierras de nadie en aquella época ya que estaban situadas entre los dos frentes, el de los musulmanes y el Imperio carolingio de la monarquía francesa. Después de la conquista el conde Guifré hizo una ardua labor de repoblar esta zona de personas venidas de los condados de la Cerdanya, de Urgell, de Conflent y otros condados el cual él ostentaba el título de conde, como el de Barcelona y el de Girona. Su mandato coincidió en la época de crisis del Imperio carolingio, en el que se fragmentaron los condados franceses. Esto le propició crear la Casa de Barcelona que fue la primera piedra de la formación de la Catalunya actual, ya que más tarde pudo independizarse de los condados franceses.

Para la repoblación de la zona del Ripollès, fundó en el año 879 el Monasterio de Santa María de Ripoll, encomendando la labor a la orden benedictina de San Benito. En ella dejó a su hijo para que fuera criado y adoctrinado según las normas benedictinas, en el que más tarde llegó a ser el abad de Ripoll y el obispo de la Seo de Urgell. En la población de Sant Juan de las Abadesas, que queda a pocos kilómetros de Ripoll, fundó también un monasterio dotándolo de tierras y privilegios en el que dejó también a su hija Enma a cargo de la comunidad religiosa. La primera consagración del Monasterio de Ripoll fue el 20 de Abril del año 888, que lo dedicaron a la advocación de la Virgen María y fue entregado a la congregación benedictina.

El monasterio creció rápidamente gracias a las muchas aportaciones y testamentos de feligreses que recibieron, esto les permitió en la época del abad Arnulf los años 948 al 970, reedificar de nuevo la iglesia y el claustro. Este abad consiguió una bula que le concedieron en Roma para garantizar todas sus posesiones y depender directamente de Roma, esto le permitió deshacerse de la tutela de los condes.

Fue en el siglo XI que el monasterio vivió su mejor época, en la que el abad Oliba consiguió nuevas bulas papales que le permitió defender los bienes y derechos de la iglesia frente a los intereses de la clase señorial. Este abad realizó ampliaciones importantes en la cabecera del templo, ya que pasó de cinco ábsides que tenía en aquella época a siete ábsides de estilo románico lombardo. También construyó en la comunidad del monasterio un gran centro cultural con una importante colección de escritos, en la que estos escritos se copiaban y se reproducían en el scriptorium del monasterio. De aquí salió el valioso y conocido escrito de La Biblia de Ripoll, que contiene numerosas ilustraciones y textos que lo convierten en una especie de enciclopedia. El obispo Oliba, también fue el impulsor de expandir la comunidad benedictina, con la creación de nuevos monasterios como el Monasterio de Monserrat y el de Sant Martí del Canigó.

El declive llegó entre los siglos XIV al XV, cuando el Monasterio de Ripoll perdió el control del Monasterio de Montserrat en el año 1402 y cuando la comarca del Ripollès sufrió un fuerte terremoto en el que el monasterio sufrió daños importantes como la destrucción del campanario y una gran parte del tejado y el claustro. Poco a poco fueron reconstruyendo todas las partes que fueron dañadas empleando el estilo gótico hasta el siglo XIX.

Con la ley de la exclaustración de Mendizábal dictada en el año 1835, llego el final del cenobio, ya que el monasterio fue incendiado y prácticamente arrasado, los monjes no tuvieron más remedio que abandonarlo. Con el tiempo terminó por derrumbarse una gran parte de lo que había quedado, hasta que en el año 1886, el obispo Morgadas de Vic ordenó la reconstrucción del monasterio, encargando la obra al arquitecto Elías Rogent. La reconstrucción de la iglesia y el claustro fue liderada por Rogent que acabó prácticamente por destruir los restos que quedaban como la zona monástica y procedió a reconstruir una nueva iglesia a la que cambio prácticamente la configuración y el aspecto del edificio.

 El actual monasterio 

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Iglesia del Monasterio de Ripoll – 1860

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Nave lateral del Monasterio de Ripoll – 1863

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Cimborrio del Monasterio de Ripoll – 1869

La configuración actual del monasterio es fruto de la reconstrucción que realizo Elías Rogent en el siglo XIX. La iglesia tiene unas dimensiones aproximadas de 40 metros de ancho por 60 metros de largo y la componen cinco naves, una central la más ancha y alta, cubierta con una bóveda de cañón. Las dos naves laterales de cada lado, están separadas con gruesas columnas que forman arcos de media punta. La iluminación de la nave central, la proporcionan una serie de ventanales, situados en la parte más alta de la nave central.

Estas naves están rematadas por un transepto, en cuyo muro que conforma el final del edificio se encuentran siete ábsides, con uno de central, de la misma anchura de la nave central de la iglesia, y tres a cada lado de este. En cada lado del transepto, en el izquierdo se encuentra la tumba de Guifré el Pilós y en el otro extremo la de Ramón Berenguer III. El transepto está coronado por un cimborrio.

Las dos torres del campanario están soportadas por la base que forman las dos capillas laterales del fondo de la iglesia, cuyas formas, estilo y alturas son totalmente distintas. La del lado izquierdo presenta dos pisos con ventanas de medio punto, coronados por un tejado de cuatro vientos. La del lado derecho, es de planta cuadrada con cinco pisos de alto, de estilo lombardo, con dos ventanas a cada lado, siendo las ventanas de las dos plantas superiores germinadas. Esta torre esta coronada por almenas.

 La portalada románica 

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Portalada románica – 1836

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Portalada románica – 1837

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Detalle portalada románica – 1839

Es una de las piezas más representativas del arte románico catalán, a pesar de que quedó deteriorada después de los incendios y la exclaustración del año 1835. Fue restaurada, aunque en los detalles se aprecia un desgaste considerable por la erosión que seguramente le ha restado el esplendor que debía tener.

La portalada tiene forma de arco triunfal, fue construida a mediados del siglo XII y es el elemento de más valor del monasterio. Está compuesta de bloques de piedra que están adosados a la pared de la entrada principal, de un metro de espesor, formando un conjunto de 11,60 metros de ancho por 7.25 de alto, con la entrada central a la iglesia. El frontal está recubierto por relieves esculpidos que esta divido en siete franjas horizontales.

La portalada de entrada lo forma un arco de media punta, con sus columnas, capiteles, arquivoltas y cariátides que proporcionan un gran relieve a la entrada, conteniendo en las arquivoltas figuras florales e imágenes esculpidas.

El complejo programa iconográfico que presenta la portada, está inspirado y trata de hacer una representación escultórica basada en La Biblia de Ripoll y los diferentes hechos históricos ocurridos en el siglo XII.

 El claustro 

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Claustro del Monasterio de Ripoll – 1850

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Galeria alta del claustro

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Vista del claustro – 1843

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Galería baja del claustro – 1852

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Torre del Monasterio de Ripoll – 1847

Su forma es de planta trapezoidal compuesta de cuatro galerías de dos pisos, una de estas galerías está adosada al muro de la iglesia, a cada lado del claustro se encuentran trece arcos semicirculares en cada piso. Los arcos están sostenidos por dos pilares que están coronados por capiteles de inspiración de orden corintio. Los capiteles presentan figuras mitológicas clásicas y diversos motivos florales y animales. Los capiteles góticos inferiores fueron esculpidos por Pere Gregori y Jordi de Déu a finales del siglo XIV.

La construcción de la planta baja del claustro se inició entre los años 1170 al 1180, en principio, se construyó la galería adosada a la iglesia de la planta baja. Durante mucho tiempo la obra quedó paralizada hasta finales del siglo XIV en el que se construyó las tres galerías restantes de la planta baja. Por motivos del terremoto del año 1428 no se construyó el segundo piso hasta principios del siglo XVI. En el año 2010 y 2011 se hizo la última restauración al claustro, con la limpieza de los muros y la restauración de los capiteles y columnas.

La parte más relevante del claustro se encuentra en la galería de la planta baja que esta adosada a la iglesia en la que muestra los capiteles originales románicos que aún se conservan que son de una gran relevancia arquitectónica y artística.

 La necrópolis y la cripta 

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Necrópolis del Monasterio de Ripoll – 1875

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Necrópolis del Monasterio de Ripoll – 1874

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Tumba de la necrópolis del Monasterio de Ripoll – 1878

A mediados del siglo XX, se realizaron unas excavaciones debajo del presbiterio y el altar mayor para ver si encontraban una cripta romana en la que tenían referencias en varios escritos, no tuvieron éxito pero lo que si encontraron fue una necrópolis debajo del transepto sur de la iglesia, con cuarenta tumbas algunas de ellas con restos de cerámicas romanas. Actualmente se puede visitar donde se muestran las diferentes tumbas de piedra que encontraron.

En la última excavación realizada a principios de este siglo, se encontró la cripta que está situada justo debajo del altar, se puede bajar a ella a través de una escalera. La cripta presenta una sala rectangular cubierta de un techo de bóveda de canon rebajado, en los muros laterales corre un banco de piedra y las losas del suelo se conservan las originales. Actualmente se está acondicionando para que pueda ser visitada.

Otro de los elementos que son interesantes de visitar es el museo del monasterio, que se encuentra en el edificio al lado de la iglesia donde está instalada la Oficina de Turismo de Ripoll. El museo explica la historia del monasterio y tiene expuesto varios elementos encontrados en las excavaciones.

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