Monasterio de Piedra y su parque natural

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Todo un deleite para los sentidos recorrer el parque y las instalaciones de este complejo, donde se encuentran rincones de una belleza paisajista excepcional, en la que el agua y la naturaleza fluyen por todas partes.

Como estábamos alojados en las Termas Pallarés en Alhama de Aragón, que está a unos dieciséis kilómetros del Monasterio de Piedra, un día por la tarde lo dedicamos a hacerle una visita. Hace ya más de treinta seis años ya lo habíamos visitado, mi esposa Carmen se acuerda más que yo, la verdad es que yo por mucho que intente rebuscar en mi memoria no he encontrado algún recuerdo de aquella visita para comparar. Lo único que os puedo decir es que el lugar es espectacular, de una belleza impresionante, se te hace increíble creer que estés en la cordillera Ibérica zaragozana, la verdad es que no tiene nada que envidiar a muchos parques y jardines turísticos de los de más renombre de Europa.

A las cuatro de la tarde estábamos en el aparcamiento del Monasterio. La entrada al conjunto turístico no es barata, ya que una entrada para un adulto cuesta 15,50 €, la de un sénior 11,00 € y los niños 11.00 €. Si las adquieres por internet te hacen un 10 % de descuento. La entrada te da derecho a la visita del Monasterio Cisterciense, al parque natural y a ver una exhibición de aves rapaces. En el conjunto turístico, existen otros servicios como: un hotel, un restaurante y un SPA. Después de adquirir las entradas, nos encaminamos a visitar el Monasterio por nuestra cuenta ya que teníamos de esperar más de media hora para realizarlo en una visita guiada.

El complejo turístico actual fue construido por Juan Federico Muntadas, después de la compra del monasterio por su padre en el año 1843, para ello transformo la huerta existente en un jardín paisajista, las dependencias de los monjes del convento en una hospedería y una instalación de hidroterapia. Además, construyo una piscifactoría, que fue pionera en aquella época en España. Desde aquella época hasta la actualidad el complejo se ha ido adaptando a las necesidades turísticas, siendo en el año 1945 catalogado Paraje Pintoresco Nacional. Posteriormente en año 1983, se catalogó Monumento Nacional y bien de Interés Cultural. En el año 2010, el Gobierno de Aragón, lo declaro Conjunto de Interés Cultural.

 Monasterio Cirterciense del siglo XIII 

Claustro del Monasterio de Piedra – 9396

Restos iglesia del Monasterio de Piedra – 9394

Galeria del claustro del Monasterio de Piedra 9388

Bóvedas del claustro del Monasterio de Piedra – 9391

Claustro del Monasterio de Piedra – 9400

Cilla, Monasterio de Piedra – 9404

El monasterio fue fundado en el año 1194 en el antiguo castillo de Piedra Vieja por trece monjes cistercienses dirigidos por Gaufredo de Rocaberti, que fue el primer abad del monasterio de Piedra, provenientes del monasterio de Poblet.

En el año 1202 empezó a construirse el monasterio de Piedra en su actual emplazamiento y en año 1218, ya que las obras ya lo permitían, fue ocupado por los monjes. Durante seiscientos años los monjes cistercienses residieron en la abadía, hasta que en el año 1835, debido a la exclaustración (Desamortización de Mendizábal), abandonaron definitivamente la abadía, siendo la tercera vez en aquella época que tenían de abandonarlo. Quizá tendría que decir que en el año 1534 en este monasterio, fue la primera vez que se cocinó el chocolate en Europa, cuando llego fray Jerónimo de las Américas llevando cacao y una receta para poderlo cocinar.

Arquitectónicamente, el monasterio es de estilo Cisterciense, como la mayoría de los que se construyeron por toda Europa en el siglo XIII.

Del monasterio se puede visitar el claustro, que es cuadrado con un patio en el centro, rodeado de cuatro galerías que distribuyen a las diferentes salas: la sala Capitular, el altar Barroco, los restos de la Iglesia de la abadía que está en reconstrucción, la cilla, el pasadizo de los Conversos, la sala de los carruajes, la cocina del monasterio, el refectorio y calefactorio. Las antiguas celdas de los monjes, es lo que ocupa actualmente el hotel junto con otros servicios

Después de la visita al monasterio, nos encaminamos a recorrer el parque del monasterio, quizá sea lo más interesante del complejo turístico.

 Parque natural del Monasterio de Piedra 

Cascada Iris, Monasterio de Piedra – 9433

Cascada Caprichosa, Monasterio de Piedra – 9419

Vista desde el interior de la gruta Iris – 9442

Vista desde la gruta Iris – 9438

Pasando por debajo de la cascada Cola de Caballo – 9446

El itinerario es aproximadamente de unos cinco kilómetros, está totalmente indicado, siendo fácil de realizar exceptuando la Gruta Iris, que desciende por una gruta al lado de la cascada de la Cola de Caballo. Es recomendable para visitarlo ir con calzado apropiado para caminar por senderos. Se puede recorrer en unas dos horas y media, nosotros estuvimos mucho más ya que cada rincón que mirábamos era apropiado para realizar alguna fotografía.

El recorrido tiene tres partes bastante diferenciadas, la primera la componen El Vergel de Juan Federico Muntadas, el Baño de Diana y el Lago de los Patos, éstas son una zona de bosque y de aguas tranquilas. Al fondo del bosque ya podemos ver desde abajo toda la inmensidad de la cascada Caprichosa que cae en el Baño de Diana. Siguiendo el camino pasamos por delante del Lago de los Patos.

A partir de este punto empieza la segunda zona, el camino empieza a remontar para alcanzar el punto más alto del parque, en el que en primer lugar encontramos la Cascada Trinidad, seguido por la grutas de la Pantera, de la Bacante y del Artista, a continuación llegamos a un mirador en el que podemos ver la cascada de la Caprichosa desde una posición intermedia respecto a su altura. Siguiendo el camino llegamos al punto más alto de la Caprichosa donde también existe un mirador. Continuando la ascensión llegamos a la zona de los Vadillos y el parque de la Pradilla, en el que el agua corre por todas partes realizando pequeños saltos. Siguiendo el camino alcanzamos la zona de los saltos de los Frenos, en su punto más alto, desde aquí el camino empieza descender, mediante escaleras en el que pasamos pegados a rocas en la que el agua cae tranquilamente por ellas hasta alcanzar la zona de los Fresnos Bajos y la cascada Iris.

Después de cruzar el puente junto a la cascada Iris, existen dos opciones: una emprender el camino de salida del parque y la otra seguir por la tercera zona que consiste en descender por la Gruta Iris que es lo más espectacular de todo el recorrido por el parque. Esta gruta desciende por dentro de la roca del acantilado, mediante una escalera empinada, justo al lado del salto de la Cola de Caballo. En la mitad del descenso, se encuentran pequeñas oberturas o ventanas en las que se ve la cascada. Un vez llegas abajo, la gruta pasa por debajo de la cascada, quizá esta sea la zona más espectacular, para salir de la gruta por un túnel al pie de la cascada de la Cola del Caballo.

El camino sigue cruzando el puente, pasando por el área de descanso, para encontrar la zona de la Piscifactoría, que fue creada hace 150 años. La ruta sigue por el lago Espejo rodeando la peña del Diablo, el lago y un acantilado vertical que hace del lugar en un sitio de una gran belleza de paisaje.

El camino sigue, ascendiendo por el salto de los Chorreaderos hasta encontrar la gruta de la Carmela que sale justo debajo de la cascada Iris en el que cruzando el puente, podemos tomar el camino de salida del Parque natural.

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