Soria la ciudad de los poetas

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Un paseo por la ciudad recorriendo los paseos, plazas, callejuelas y rincones, que enamoraron a poetas como Bécquer, Antonio Machado, Gerardo Diego… Rincones para recordar sus poesías.


Otra de las excursiones que realizamos desde Alhama de Aragón fue la visita a Soria, la capital de la provincia del mismo nombre. Esta excursión la realizamos con unos amigos andaluces de Jerez de la Frontera que estaban alojados también en el Hotel de las Termes Pallarès, con los cuales hicimos amistad. Salimos pronto por la mañana con la idea de dedicar el día a visitar la ciudad de Soria y de paso ir a comer un cochinillo al horno en un restaurante que nos recomendaron.

Desde Alhama de Aragón cogimos la A2 dirección Madrid y a unos diez o doce kilómetros encontramos el cruce que lleva a Almazán y a Soria capital. Total unos cien kilómetros de recorrido por uno de los paisajes más preciosos de la provincia, como ya mencioné en el reportaje que realizamos sobre las tierras y pueblos de Almazán.

Lo primero que visitamos al llegar a Soria fue el Parque del Castillo y el Parador Nacional, en el que fuimos a tomar un café. El parador junto con las ruinas que quedan del castillo, está situado en el cerro de Oria, donde se pueden ver unas vistas impresionantes de la ciudad de Soria, el rio Duero, el Monasterio de San Polo (de propiedad privada) y la Ermita de San Saturio.

Del castillo prácticamente solo quedan las ruinas de la torre del homenaje, parte del recinto amurallado interior y algún resto de la barrera exterior. Quizá lo más bonito de la montaña es el gran parque y los jardines que cubren la cima del cerro y sus vertientes, que está poblado por un bosque precioso.

 Recorrido por la mañana 

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Plaza Mayor – 9344

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Instituto Antonio Machado – 9339

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Iglesia de Santo Domingo – 9323

Aparcamos el coche en el parking de la plaza del Olivo, ya que al ser jueves la ciudad presentaba un gran movimiento por el mercado semanal. Desde este punto empezamos un recorrido por las calles y monumentos de la capital.

La ciudad de Soria tiene unos cuarenta mil habitantes, en la que viven en ella el 43,5 % de la población de la provincia, siendo esta una de las tres ciudades de la provincia de Soria que superan los cinco mil habitantes. La provincia de Soria tiene una media 8,72 habitantes por kilómetro cuadrado, es la provincia menos habitada de España. Uno de los problemas que tiene por esta baja habitabilidad es el clima ya que está situada en el altiplano de la meseta central a unos mil metros sobre el nivel del mar.

Empezamos la ruta por las callejuelas de Soria visitando la plaza de Ramón Benito Aceña o la plaza de Herradores como la llaman los sorianos. Una plaza muy típica de Soria donde existen muchos bares de cañeo y tapas. A la hora que estuvimos estaba bastante animada. En esta plaza vivieron en su época los hermanos Bécquer.

Seguimos subiendo por la calle Puertas de Pro hasta la calle de Santo Tomé en la que haciendo esquina se encuentra la Iglesia de Santo Domingo. El origen viene de una pequeña iglesia románica en honor de Santo Tomé construida a comienzos del siglo XII, de la que solamente se conserva la torre. A finales del mismo siglo, a la iglesia se le ampliaron las naves y se construyó la preciosa fachada que hoy aún podemos admirar, gracias al mecenazgo de Alfonso VIII y su esposa Leonor.

En el año 1556 se construyó junto la iglesia el convento de los dominicos, que por razones de falta de presupuesto para construir una capilla propia se acordó con estos el uso de la parroquia de Santo Tomé, que con el tiempo paso a llamarse Santo Domingo. En el año 1836, con la desamortización de Mendizábal, los dominicos se vieron obligados a abandonar el convento. Siendo en el año 1853 en que el convento fue ocupado por comunidad de las hermanas Clarisas.

Es de destacar la monumental fachada, considerada una de las mejores muestras del románico español, declarado en el año 2000 Bien de Interés Cultural. En la fachada podemos admirar la preciosa portalada, conocida por la Biblia de Piedra, y su gran rosetón que juntamente con las dos filas de arcos laterales conforman una fachada espectacular.

Después de la visita al interior de la Iglesia de Santo Domingo, seguimos la ruta por calle de Santo Tomé, en la que pasamos por delante del Aula Magna Tirso de Molina, que actualmente se utiliza para escuchar conciertos. Continuamos por la callejuelas hasta encontrar el Instituto Antonio Machado, en el que se conserva el aula tal como era cuando impartía clases el poeta. Su busto preside la fachada de estilo barroco. Seguimos las callejuelas hasta encontrar el Palacio de Ríos y Salcedo de estilo renacentista que actualmente alberga el Archivo Histórico Provincial.

Continuando el paseo por la ciudad llegamos a la plaza Mayor cruzando el Arco del Cuerno, lugar donde antiguamente entraban y salían los toros cuando la plaza hacía de coso.

Enfrente podemos ver un edificio del siglo XVII llamado Doce Linajes, en el que está emplazado el Ayuntamiento de Soria. Al fondo el edificio del antiguo Consistorio convertido en Centro Cultural que le llaman la Audiencia, por el reloj, dado que cuando marcaba la una del mediodía concedían la audiencia. También en la plaza se encuentra la parroquia de Santa María la Mayor, donde Antonio Machado desposó a Leonor.

Tras la visita a la plaza Mayor continuamos el paseo por la calle del Collado arteria comercial de Soria en que pasamos por delante del Casino donde Antonio Machado solía ir a tomar el café. Seguimos por la Puerta del Postigo hasta la calle Numancia donde encontramos el Restaurante Ecus, que nos habían recomendado.

 Recorrido por la tarde 

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Sant Juan de Rabanera

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Palacio de los condes de Gómara – 9352

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Alameda de Cervantes – 9355

Para comer pedimos una ensalada para cada uno y de segundo nos partimos entre los cuatro, un cochinillo segoviano y un lechal hecho a la brasa en un horno de leña que tiene en la misma sala del restaurante, todo ello acompañado de un buen vino. La verdad es que estaba de fábula. Después de los postres y los cafés seguimos nuestra visita por la ciudad de Soria.

El Palacio de los condes de Gómara, fue nuestra siguiente visita en la que solo pudimos ver el exterior del edificio, ya que alberga la Audiencia Nacional. El edificio está considerado un modelo de arquitectura civil soriana, en el que destaca la gran portalada, su gran torre y los motivos heráldicos, también el claustro del templo en el interior. El siguiente monumento que visitamos fue San Juan de Rabanera, iglesia románica del siglo XII en el que hay de remarcar la portalada y el ábside exterior en forma de hemiciclo.

Para terminar el recorrido por el centro de Soria, dimos un pequeño paseo por la Alameda de Cervantes un precioso parque de una gran extensión que alberga ochenta árboles y arbustos autóctonos y también algunos de exóticos. Llama la atención una especie de estructura con una plataforma, a la que le llaman quiosco, en el que en su interior contiene un árbol, en el que según nos dijeron, fue sustituido porque el anterior se murió. Le llaman el Árbol de la Música, ya que en la plataforma superior que rodea el árbol, la utilizan para que la banda música haga sus conciertos.

Después de recoger el coche en el parking para dejar el centro de Soria y empezar el regreso a Alhama de Aragón, a la salida de la ciudad paramos para visitar la Concatedral de San Pedro que comparte sede catedralicia con El Burgo de Osma. En el año 1959 a la colegiata de San Pedro le concedieron el título de Concatedral. El templo está considerado una joya de la arquitectura románica castellana, destaca la portalada sur, construida en el año 1520 de estilo plateresco, también el claustro que está declarado Monumento Nacional construido entre los siglos XII y XIII, que pese a las mutilaciones que ha recibido aún conserva el más puro estilo románico.

Como punto final a la excursión a la capital de Soria queríamos visitar el Yacimiento Arqueológico de Numancia, pero no nos daba tiempo ya que empezaba a ponerse el sol. Pero si intentamos no perdernos el último monumento de Soria que nos quedaba por visitar: La Ermita de San Saturio, que está situada al otro lado del rio Duero a unos dos kilómetros de la salida. No tuvimos suerte estaba ya cerrada, lo único que nos consoló fue la preciosa puesta de sol que pudimos ver desde la ermita con su reflejo en el rio Duero.

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