Una visita a la Segovia monumental

Castilla y León - Esp. - Comments -

Un paseo por la monumental ciudad de Segovia que está llena de historia por la que transcurres entre, palacios, catedrales, iglesias, acueducto, torres… y por una ciudad llena de vida que te roba el corazón.


Esta es otra de las ciudades de Castilla que no puedes dejar de visitar, para entender la historia y la idiosincrasia de los castellanos. La visitamos de paso a nuestro regreso del viaje que realizamos a Galicia y otras ciudades de Castilla y León.

Reconozco que Segovia merece dedicarle mucho más tiempo del que nosotros le dedicamos, ya que si quieres visitar todos los monumentos y saborear todo lo que ofrece esta ciudad, necesitas como mínimo un par de días. De todas formas el día que estuvimos nos permitió visitar el Alcázar, la Catedral, y por supuesto, el casco antiguo y el Acueducto de Segovia. El día no nos dio para más ya que teníamos reservado un hotel en Aranda de Duero para pasar la noche y así podernos levantar pronto por la mañana para llegar a Vic antes del mediodía. Esperamos poder visitar el resto de monumentos que ofrece esta preciosa ciudad en un próximo viaje a Castilla y León.

Segovia no es una ciudad excesivamente grande, ya que solo tiene unos 53.000 habitantes y la extensión de su casco antiguo, de punta a punta no supera un kilómetro, lo cual se puede visitar perfectamente andando. Dejamos el coche en el aparcamiento de la Catedral-Oblatas y desde allí nos encaminamos hacia el Alcázar, pasando por el Arco de La Claustra. Esta es una de las tres puertas que queda en pie, que da acceso al barrio de Las Canonjías. Este es un barrio de estilo románico civil, de los más antiguos y mejor conservado de Europa. Las casas están asentadas sobre la roca viva y su construcción está realizada con piedra caliza, adobe, tapial y ladrillos. Todas estas casas tienen una característica en común, que se componen de dos plantas, desván, una bodega en la planta baja y un patio trasero grande. Antiguamente disponían de un lujo que pocas casas tenían, ya que a través de un canalillo que estaba escavado en la roca les llegaba el agua corriente directamente del canal del Acueducto.

El Alcázar de Segovia

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Alcázar de Segovia – 1251

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Torres del Alcázar de Segovia – 1242

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Sala de la Galera, Alcázar de Segovia – 1222

Continuando por la calle Velarde, llegamos a la plaza de la reina Victoria Eugenia, donde antiguamente se asentaba la antigua catedral. El acceso a esta plaza es peatonal, ya que esta ajardinada, desde ella ya se puede admirar el imponente Alcázar, con la torre del homenaje del rey Juan II rodeada de torres circulares más pequeñas con tejados de pizarra puntiagudos. La verdad es que sorprende ver en España estas torres ya que son más típicas de países del centro de Europa.

Los orígenes del Alcázar son los de una fortaleza militar, ya que está enclavado encima de un peñasco en el que se domina los ríos Eresma y Clamores y un extenso valle. En siglo XIII la fortaleza militar pasó ser un castillo-palacio fortificado, que se convirtió en residencia real. Con las reformas realizadas en los reinados de Juan II y Enrique IV, adquirió una fisonomía de estilo gótico del siglo XV. Con el paso del tiempo el Alcázar ha sufrido otras diferentes transformaciones y remodelaciones, la más importante fue en el reinado de Alfonso XII en el año 1882, después del grave incendio que sufrió, que casi estuvo a punto de ser destruido por completo.

Después de cruzar el profundo foso por el puente de piedra, accedemos a su interior que da al Patio de Armas en el que juntamente con el Patio del Reloj, distribuyen todas las estancias visitables del Alcázar. A la derecha el Palacio de los reyes de Castilla y a la izquierda las salas dedicadas al Colegio de Artillería.

En la zona del Palacio de los reyes de Castilla, podemos ver diferentes salas:

  • Sala del Palacio Viejo: Construida por Alfonso VIII, que conservan unos ventanales de arcos germinados y unos zócalos de estilo mudéjar. La sala alberga una exposición de armaduras alemanas del siglo XV.
  • Sala de la Chimenea: El mobiliario es del siglo XVI, corresponde a la época de Felipe II. La sala está decorada con un enorme tapiz flamenco situado encima de la chimenea, del siglo XVI. Está acompañado de dos retratos de los reyes Felipe II y el otro de Felipe III. Las puertas que comunican con la sala del trono conservan una decoración de estilo mudéjar original.
  • Sala del Trono: Es de destacar el techo que está cubierto con una armadura ochavada, parecida a la que se destruyó en el incendio del año 1882, el ancho del friso de yeso que lo decora es el original. La sala contiene los dos tronos de los Reyes Católicos, que están cubiertos por un dosel, con el blasón de los reyes entre los dos tronos, en frente del dosel la inscripción de “Tanto monta, monta tanto…”.
  • Sala de la Galera: Recibe este nombre porque el artesanado anterior al incendio de 1882, tenía forma de barco invertido. El friso de yeso es de estilo mudéjar, en la que presenta blasones y diferentes inscripciones en todo su perímetro. Es de destacar la pintura mural del fondo de la sala que representa la coronación de la reina Isabel la católica, como reina de Castilla y León, obra de Muñoz de Pablos. En los ventanales podemos ver unos vitrales de Enrique II y de Enrique III.
  • Sala de las Piñas: Nombrada así por sus 392 piñas que cuelgan del artesanado, esta rematada con un friso de yesería mudéjar. En esta sala se encuentra el vitral del rey Alfonso VIII, montado en un caballo, obra de Muñoz de Pablos.
  • La cámara Regia: Pequeña sala que ofrece una recreación de la alcoba del rey Juan II, con una cama de siglo XVI, con dosel.
  • Sala de los Reyes: La sala está cubierta por un artesanado compuesto de hexágonos y rombos con una gran piña central. Debajo del artesanado corre un friso con la iconográfica de los reyes españoles que decora la parte alta de la sala. El friso actual es una copia fiel del original que se realizó a primeros del siglo XX.
  • Sala del Cordón: Es una sala alargada en la que su techumbre es una copia fiel de la original realizada en el año 1458 por el rey Enrique VI. Se llama sala del cordón porque estaba adornada con doce cordones de San Francisco de Asís que alternaban con los blasones reales.
  • Capilla: Presenta un retablo de la escuela castellana de principios del siglo XVI procedente de Viana de Cega y otro dedicado al apóstol Santiago.

Museo del Real Colegió de Artillería: Se encuentra al otro lado del Patio de Armas, en el que muestra los años que el Alcázar sirvió como Colegio de Artillería. En su interior, una de las salas expone armas de diferentes épocas. Destacan las armaduras de caballeros y caballerías.

Catedral de Segovia

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Catedral de Segovia – 1258

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Interior de la Catedral de Segovia – 1275

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Interior de la Catedral de Segovia – 1260

La primitiva catedral de Segovia se encontraba a orillas del rio Eresma, que fue destruida en el año 516 durante la persecución de arriana. La segunda catedral de estilo románico la hizo construir el rey Alfonso VII a principios del siglo XII y fue consagrada en el año 1228, se construyó donde está ahora los jardines que anteceden a la entrada del Alcázar. Esta catedral también fue destruida en el año 1521 durante la guerra de las comunidades, por su cercanía al Alcázar. Después de la destrucción de esta catedral, el rey Carlos I ordenó construir la actual catedral en unos terrenos más alejados del Alcázar, siendo financiada por el pueblo segoviano.

La Catedral de Segovia representa una de las construcciones góticas más tardías de España, ya que el estilo renacentista ya empezaba a imperar en España. En el año 1615 después de construcción de la puerta neoclásica de San Frutos, se dio por terminada, aun que en el siglo XVII se siguió trabajando realizando obras menores.

La catedral presenta una planta en cruz latina de tres naves, con crucero y girola. Dispone de un claustro anexo y una torre. Sus dimensiones son espectaculares ya que mide 105 metros de largo, 50 metros de ancho por 33 metros de alto. Las cubiertas se cierran con bóvedas de crucería y la girola se cubre con una gran cantidad de pináculos y adornos de tracería gótica. La torre alcanza casi los 90 metros de alto.

Su interior presenta una gran armonía del gótico tardío. Las 18 capillas que existen se sitúan en las naves laterales y en la girola, destacan la del Santísimo Sacramento, con el precioso retablo de José de Churriguera, también la del Descendimiento con el Cristo Yacente y la de San Andrés con el tríptico flamenco del Descendimiento de Ambrosius Benson.

La nave central de la catedral aloja el altar mayor y el coro. Este altar fue un encargo del rey Carlos III y fue diseñado por Francisco Sabatini entre los años 1768 al 1775, fue terminado en los talleres del Palacio Real de Madrid.

El retablo ocupa todo el altar mayor, mostrando un conjunto de mármoles de distintos colores combinando con bronces de estilo neoclásico. En la parte inferior se encuentra un zócalo revestido de mármol negro veteado con mármol blanco, encima se alza un pedestal en el que se apoya el retablo de dos cuerpos. El cuerpo inferior consta de cuatro columnas, las centrales albergan una hornacina en la que está expuesta la Virgen de la Paz del siglo XIII. Entre las columnas de cada lateral se encuentran las estatuas de San Frutos y San Geroteo, realizadas por Adeba Pacheco. En la cornisa de la estructura, la parte central está ocupada por el anagrama de la Virgen, en los laterales sentados San Valentín y Santa Engracia y en la cúspide se alza una cruz rodeada de ángeles. Las rejas que cierran el Altar Mayor son obra de Antonio de Elorza, de estilo barroco.

El coro situado frente al Altar Mayor, contiene una sillería de estilo gótico flamígero de finales del siglo XV, perteneciente a la antigua catedral, fue colocada en el año 1558 por Juan Gil y Jerónimo Amberes y terminada por Fermin Huici en el año 1790. La reja que cierra el coro es obra de Antonio Elorza 1729.

El Trascoro, presenta un retablo neoclásico de mármol y bronce, en el centro, en una caja de bronce y plata se encuentran los restos de San Frutos y otros santos y mártires segovianos. La traza es obra del arquitecto Ventura Rodríguez del año 1784 y las estatuas laterales de Hubert Dumandré y Juan Tierri.

En la fachada principal se encuentra La Portalada de Santa María, que está orientada al oeste, está acompañada por dos puertas a cada lado que acceden a las naves laterales. La portalada es de gran sencillez con un parteluz que contiene la imagen de la Virgen Inmaculada. En el Crucero, se encuentran las puertas de San Geroteo orientada al sur y la Puerta de San Frutos, orientada al norte, que da a la plaza Mayor.

El Claustro, situado en la vertiente sur de la catedral, es obra de Juan Guas, que fue rescatado de la antigua catedral. Tiene una planta cuadrada de unos treinta y seis metros de lado y las galerías una anchura de 5,25 metros. Las galerías están cubiertas con bóvedas altas de tracería simple, sostenidas por pilares y baquetones apuntados, formando arcos formeros, ornamentados.

Plaza Mayor y el Acueducto de Segovia

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Acueducto de Segovia – 1289

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Plaza Mayor de Segovia – 1282

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Arco de La Claustra, Segovia – 1204

La plaza Mayor, es el corazón de la ciudad y centro de reunión de los segovianos. La ordenación urbanística de Brizuela en el año 1623, hizo que la plaza estuviera dominada por la presencia del Ayuntamiento y la Iglesia de San Miguel, de estilo gótico conservando elementos románicos de la anterior que se hundió. En esta iglesia se celebró la proclamación de Isabel la Católica como Reina de Castilla. Seguimos el paseo por la calle Isabel la Católica, hasta la Iglesia de San Martín en la plaza Juan Bravo, un precioso y curioso templo de origen mozárabe con estilo románico, en el que pudimos admirar su exterior. 

Siguiendo el camino nos cruzamos con la
Casa de los Picos, otra curiosa casa que nos quedó por visitar, hasta llegar al mirador del Acueducto de Segovia. Su construcción data del siglo II, a finales del reinado del emperador Trajano o principios del de Adriano. Esta es una de las obras de ingeniería hidráulica que realizaron los romanos más importantes de España, discurre a través de una acequia que transportaba el agua desde el rio Frio, al pie de la sierra del Guadarrama, a lo largo de 17 kilómetros, con una pendiente del 1 % hasta Segovia. En Segovia para salvar la dificultad de cruzar el vado del rio Clamores y alcanzar la colina rocosa en la que se alzaba la antigua ciudad, tuvieron que construir una monumental obra de arquitectura, compuesta de dos fileras de arcadas superpuestas, apoyadas por 128 pilares, con una altura 28,50 metros y una longitud de recorrido de 813 metros. Por la parte superior de las arcadas, discurría un canal de 30 cm de alto por 30 cm de ancho de madera, que es donde circulaba el agua para llevarla a la ciudad. Este canal posteriormente fue ampliado de volumen y hormigonado. Una vez superado el tramo de las arquerías o acueducto, el canal seguía a ras de suelo, actualmente ocultado por la evolución de urbanización de la ciudad de Segovia. Una espectacular obra que nos dejaron los romanos como Patrimonio de la Humanidad, reconocido por la UNESCO, juntamente con la ciudad de Segovia en diciembre de año 1985.

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